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TRADICIÓN O DESTRUCCIÓN: CUANDO NUESTRAS COSTUMBRES ALIMENTAN LA CONTAMINACIÓN.

  • Foto del escritor: Mercado del Trueque
    Mercado del Trueque
  • 20 ene
  • 2 Min. de lectura

En muchas provincias del Perú, las fiestas costumbristas son sinónimo de identidad, tradición y encuentro. Bailamos, comemos, tomamos, compartimos. Todo eso es parte de nuestra cultura y merece respeto.


Pero hay una verdad incómoda que pocas veces queremos mirar de frente: así como celebramos, también contaminamos.


Y no, contaminar no es alegría.


Cuando la fiesta termina… empieza el problema

Después de la música, los bailes y el corta monte, el escenario suele ser el mismo:

  • Platos descartables tirados en el suelo

  • Botellas y latas regadas por parques y calles

  • Restos de comida en áreas verdes

  • Baños improvisados y focos de contaminación

  • Áreas públicas deterioradas


La fiesta dura horas. El daño ambiental, años.


Tradición no es sinónimo de desorden

Celebrar nuestras costumbres no debería implicar ensuciar.

La tradición no exige botar basura en la calle ni usar ríos, parques o plazas como basureros temporales.


Muchas veces escuchamos frases como:

“Es solo una vez al año”

“Después lo limpian”

“Así siempre ha sido”


Pero repetir algo durante años no lo convierte en correcto.


Lo que no debe ocurrir al termino de una fiesta costumbrista. Restos y residuos acumulados en espacios públicos. Esto se puede evitar.
Lo que no debe ocurrir al termino de una fiesta costumbrista. Restos y residuos acumulados en espacios públicos. Esto se puede evitar.

El cortamonte también deja huella

El cortamonte simboliza unión y abundancia. Sin embargo, en la práctica suele dejar:

  • Platos y cubiertos descartables

  • Vasos de plástico

  • Bolsas de un solo uso

  • Botellas de plástico


Celebrar la yunza no debería terminar matando el espacio que la rodea.


El verdadero costo de la diversión

Lo que no se ve durante la fiesta, aparece después:

  • Contaminación del suelo y del agua

  • Plagas por restos orgánicos

  • Costos de limpieza asumidos por municipalidades

  • Daño a la imagen de pueblos y ciudades

  • Normalización del “total, nadie se da cuenta”


Pero alguien sí se da cuenta: el ambiente.


¿Entonces dejamos de celebrar?

No.


Celebrar no es el problema. La forma en que lo hacemos, sí.


Los descartables son petróleo disfrazado de plato. Con comida caliente liberan toxinas cancerígenas. Estás comiendo contaminación.
Los descartables son petróleo disfrazado de plato. Con comida caliente liberan toxinas cancerígenas. Estás comiendo contaminación.

Podemos:

  • Usar menos descartables

  • Separar residuos

  • Designar puntos de acopio

  • Reducir el consumo innecesario

  • Respetar los espacios públicos

  • Entender que el lugar donde celebramos también es nuestro hogar


Cultura con conciencia

Amar nuestras costumbres también implica cuidar el entorno donde se viven.

No hay orgullo cultural en dejar basura.

No hay identidad en contaminar.

No hay alegría en destruir.


Celebremos, sí.

Pero celebremos con respeto.


Porque nuestras tradiciones merecen durar,

y eso solo será posible si aprendemos que

👉 contaminar no es alegría.

 
 
 

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